El italiano Leonardo de Pisa, más conocido por su apodo Fibonacci, fue quizás el matemático occidental más talentoso de la Edad Media (siglo XIII).

Era hijo de un funcionario de aduanas y cuando era niño, viajó por el norte de África con su padre, donde aprendió sobre las matemáticas árabes. A su regreso a Italia, ayudó a difundir este conocimiento en toda Europa, poniendo así en marcha un rejuvenecimiento en las matemáticas europeas.

Fibonacci es conocido por su introducción en Europa de una secuencia numérica particular, que desde entonces se conoce como Números de Fibonacci. Descubrió la primera secuencia numérica recursiva conocida en Europa.

1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34 etc.

La proporción áurea a veces se llama la proporción divina. Los matemáticos descubrieron que era abundante en la naturaleza, en lugares tan diversos como las proporciones del rostro humano, la floración de una alcachofa y la ascendencia de la abeja ideal.

La regla de los tercios. Esto se usa en la composición de una imagen; Al equilibrar las características de la imagen en tercios, en lugar de centrarlas estrictamente, se logra un flujo más agradable de la imagen.

La secuencia de Fibonacci está íntimamente conectada con otra construcción matemática, la proporción áurea (dos cantidades cuya proporción es la misma que la suma del total a la proporción más grande).


Desde el Renacimiento en adelante, los artistas han creado, ya sea a propósito o simplemente por instinto, pinturas dramáticas y atractivas que demuestran la espiral de Fibonacci en su composición.


También en la fotografía se ha utilizado para llevar la atención del ojo a un único punto como se puede apreciar en El “Instante decisivo” de Henri Cartier, toda la composición está perfectamente delineada por la espiral de Fibonacci.


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Luis

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